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15 de mayo de 1847
La ocupación norteamericana de Puebla

Alicia Tecuanhuey Sandoval

Los libros del Archivo del Ayuntamiento de Puebla —AAP— han custodiado una muy valiosa documentación relativa a los difíciles años de invasión norteamericana Este hecho es de gran importancia porque la dimensión dramática de tal experiencia para los mexicanos está en proporción directa al desconocimiento y prejuicio de los fenómenos que rodearon la acción defensiva.
Entre los conocimientos de este acontecimiento que se encuentran fosilizados en nuestra conciencia colectiva está uno, que atañe directamente a los poblanos: las condiciones de la ocupación de la ciudad por las fuerzas invasoras. Según esta versión, los poblanos entregaron su ciudad, recibieron a las tropas del general Worth con música y ceremonias religiosas y convivieron pacíficamente con ellos. El fantasma de la traición al estado mexicano asoma en dicha versión.
De acuerdo a la información documental con la que contamos estas ideas no tienen asidero y parecen haberse fraguado en el corazón de las pugnas intestinas que afectaban a la república en aquella época. Como se sabe, la ciudad de Puebla fue ocupada el 15 de mayo de 1847, luego de que las autoridades —prefecto y comisión del ayuntamiento— entraron en contacto con la cabeza de la avanzada norteamericana, la división dirigida por el general Worth, en Nopalucan.
El objetivo del contacto fue elevar a Worth cuatro peticiones apegadas al derecho de gentes, vigente en conflictos bélicos. Ellas fueron: 1º el respeto a las personas, propiedad e intereses de todos los ciudadanos 2º respeto a la religión. del país y de su culto público, 3º el sostenimiento de un guardia de policía para la cárcel en manos del Batallón Libres de Puebla y 4º no introducir a la ciudad más fuerza que la indispensable y que no proviniera de los voluntarios, a quienes se prohibiría su ingreso.
Empero, Worth sólo accedió a considerar las dos primeras.
En esas condiciones, el ingreso del enemigo a la ciudad no fue acompañado por el regocijo de los poblanos. Por el contrario, en el AAP encontramos numerosa documentación que advierte, la tensión que rodeó la ocupación y la hostilidad de las autoridades civiles hacia los norteamericanos. Ellos encontraron el 15 de mayo desierta la ciudad, sin apoyo del ayuntamiento, quien mantuvo cerrado el Palacio Municipal y los cuarteles en los que habrían de alojarse las tropas invasoras. Las dificultades para la provisión de lo necesario para la manutención de los soldados —alojamiento especial para los oficiales, agua corriente en los cuarteles, la venta de carne y la prohibición de la venta de licores— requirieron la reiteración de oficios del comandante de los norteamericanos, hasta un punto en que Worth redactó los términos de las ordenes relativas que debía dictar el ayuntamiento. La hostilidad local alcanzó un grado de rebuscamiento tal, que llegó el terreno de la precisión semántica de las palabras suministro y auxilios. Por estos documentos es claro que las autoridades locales se negaron a una criminal convivencia con la ocupación.
Estos iniciales actos de resistencia originaron una guerra de dignidades entre los miembros del ayuntamiento y el general invasor. En ese sentido, Worth emprendió dos iniciativas: absolver a todo ciudadano mexicano de acatar los mandatos emanados por el Congreso y el Gobierno del Estado de Puebla y convocar a la elección de un ayuntamiento colaborador, para lo cual, reunió compulsivamente a los cabildantes y ordenó el encarcelamiento del primer alcalde por desacato.
Estas dos iniciativas fracasaron, en virtud de la táctica defensiva del propio ayuntamiento angelopolitano quien, estimando... incompatible con la ocupación Militar; y aun perjudicial a la causa publica su continuación por su investidura de representante del pueblo, a cuyo nombre podrían entenderse consentidos ciertos actos de suma trascendencia, y atendiendo a fin a su propio decoro y dignidad, resolvió disolverse.
La disolución del ayuntamiento se mantuvo hasta el 11 de agosto, haciéndose cargo de la seguridad de los habitantes de la ciudad, la Prefectura del Departamento. Lejos de ser esa una
medida , detractora, fue una herramienta política por la cual se evitó el nombramiento de autoridades dóciles al ejército extranjero, por un lado, y , por otro, se puso en evidencia la violación del derecho de gentes cometida por los norteamericanos. De esa manera, también contribuyeron a desenmascarar sus fines expansionistas.
Fueron actos que, si bien lejos de ser épicos y emocionales, estuvieron vinculados a muchos otros menos conocidos, por lo que se logró la sobrevivencia del, endeble estado mexicano.





Pisadas Yankees en nuestro suelo

En el empedrado, el sonido de las pisadas yanquis se tornaron cotidianas en la ciudad después del 15 de mayo de 1847. Era también el sonido de la guerra, que desde hacía más de un año, James K. Polk, presidente de los E.U. le imponía a México, guerra de conquista, de las primeras del siglo XIX, tal vez, por la enorme extensión del territorio arrebatado y sus riquezas, la más significativa para el siglo XIX y el XX que toca a su fin.
José María Roa Bárcena escribió: La resistencia en casi todo el rumbo de oriente contra los invasores norteamericanos vino a fincarse casi exclusivamente en las guerrillas. A ciento cincuenta años de los acontecimientos queremos recordar a Joaquín Rea, uno de esos patriotas guerrilleros poblanos que lucharon incansablemente contra el expansionismo territorial de los E.U., injusto seria dejar en el olvido los nombres de tres curas españoles que batían en las encrucijadas poblanas y veracruzanas los comboyes del enemigo; los padres Caledonio Domeco de Jarauta, a José Antonio Martínez y a Juan Clímaco Rebollado. Tan temibles eran los golpes de estos patriotas que Scott el invasor en Puebla, organizó una contra guerrilla en la que obligó a los criminales de la cárcel de Puebla a ingresar a ella.
Paradójicamente en la guerra contra E.U., México se fue creando como un estado nacional. México tuvo que pasarla dolorosa experiencia de la pérdida de más de la mitad de su territorio a manos de los estadunidenses, para consolidar un país independiente y para determinar las bases de su futuro como nación soberana.
Después de esta expansión territorial los E.U. pasaron en 1914 a su fase imperialista instrumentando una política hostil e insolente, como la de los días de hoy (1997), llevada a cabo para proteger sus intereses localizados fundamentalmente en el petróleo y la minería, que culminaría con la invasión al puerto de Veracruz. Finalmente el 15 de marzo de 1916, inicia una nueva intervención armada contra el país en una expedición punitiva, el pretexto fue castigar al Bandido de Villa.
No podemos soslayar la actitud ante los Estados Unidos de los últimos 15 años del grupo priísta conocido como tecnócratas neoliberales, que con el engaño de que nos llevaban al primer mundo, han puesto en entredicho la soberanía de México, cumpliendo puntualmente todas y cada una de las exigencias de los grandes consorcios estadunidenses para entregarles el mercado, la economía nacional y sus servicios, con la muletilla de la modernización y la complicidad de un empresariado que prefiere ser arrastrado por el cabús de la locomotora yanqui, que construir su propia nación.
Con este artículo de la doctora Alicia Tecuanhuey, comenzamos una serie de notas, producto de las investigaciones sobre el periodo de la invasión estadunidense de 1847 en Puebla.




Para cantar al viento
Nicolás Dávila Peralta


Aurora

Cómo acaricia
el rojo amanecer
de tu sonrisa.

Rocío

Duerme la gota
en la cuna esmeralda
de una hoja

Nieve

Se casa el alba
y en alfombra de azahares
Convierte el agua.

Arroyo

Paz de cristales,
va dejando sus besos
en los rosales.

Nube

Me engaña tu figura
con voluntad
de viento.

Viento

Tu caricia estremece
la inocencia dorada
de la espiga.

Madre

Germina y nace
de tu vientre una vida,
te vuelves madre.

Margarita

Desgrana el viento
en pétalos de amores
los pensamientos.

Rosal

Tu sonrisa,
un pétalo hecho llama
y una espina.

Escarabajo

Sigue tus viajes
trabajador eterno
de los pajares.

Bosque

¡Travesuras del alba!
Va pintando los cedros
de esmeralda.

Lago

¿Risa de un ángel
o un espejo escondido
en los pinares?

Pesebre

El Amor Niño
en tus brazos de paja
está dormido.

Haikai

Flor de cerezo
La cuna de tus pétalos
Duerme mi verso




Los títulos citadinos

Hemos editado aquí tres documentos —de ocho— que nos parecen fundamentales en el tiempo histórico de nuestra ciudad, que se fundó y ha vivido poseyendo rango y cualidades en su razón de ser.
Son testimonio que acreditan las acciones históricas de sus habitantes, temporales o permanentes, pero también, son reflejo fiel de necesidades y comportamientos humanos de mucho más amplia dimensión que la traza angelopolitana,  que ha retenido los intereses de los diferentes grupos que por ella han devenido.
No podemos imaginar Puebla sin el foco civilizador de la cultura que se generó en Cholula, Tlaxcala o la Mixteca, como es; impensable sin el descubrimiento de América y la construcción de la Nueva España, se pudieron borrar los estragos de los once sitios que sufrió la ciudad, pero no su historia en lo que hasta la fecha es México independiente.
Deja de existir Puebla para el mundo en la Francia de Napoleón III, mostraríamos estulticia si respondemos que sí. México y su independencia se vieron envueltos en esa encrucijada, y en Puebla dieron testimonio heroico, no solo los poblanos indios de la sierra, también miles de mexicanos ese día 5 de mayo de 1862.
Por esto y más, que en un espacio tan reducido como éste, no es posible reseñar, publicamos la carta genésica donde Yo la Reina, le da nombre a muestra ciudad. El decreto del Presidente Juárez donde en nombre de la República rinde homenaje al General Ignacio Zaragoza Seguín, y el decreto de la Cámara de Diputados del Estado libre y Soberano del Estado de Puebla, que reconoce en grado heroico la vida de la ciudad.
Estos documentos mas ocho títulos que posee la ciudad fueron publicados por nuestro compañero Ramón Sánchez Flores en su libro Memorial de la ciudad de Puebla de los Ángeles y de Zaragoza editado en 2001 por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.


Medina del Campo, España, el 20 de marzo de 1532

La Real Cédula de 1532, signada por la reina Isabel de Portugal, por la cual se otorgó a la naciente Puebla el título de Ciudad de los Ángeles. Emitida en Medina del Campo, España, el 20 de marzo de 1532. En la parte central dice que la nueva población se llame e intitule Ciudad de los Ángeles. De esta forma, la Puebla —viene de poblar o nuevo asentamiento o como la propia Yo la Reyna lo dice han poblado de cristianos españoles un pueblo— obtuvo el rango de ciudad y además se le concedió la exención del pago de alcabalas y pechos —tributos— durante 30 años. Este documento es de enorme valor para la ciudad, se le considera su acta de nacimiento. La Real Cédula de 1532 es un documento que tiene como soporte papel de algodón hecho a mano, consta de una sola hoja de papel en formato vertical de 304 mm. X 201 mm.; manuscrito en castellano antiguo, con uso de la letra manuscrita encadenada característica de los siglos XV y XVI en España.
El escrito consta de un párrafo de nueve líneas, que evidencian la técnica de manufactura, el papel no tiene marca de agua. El estudio de espectroscopía de fluorescencia de rayos X hecho por el Dr. José Luis Ruvalcaba Sil, físico de la UNAM. La Real Cédula llegó procedente de España y fue presentada al Ayuntamiento poblano por el oidor Juan de Salmerón en sesión solemne de cabildo el 25 de febrero de 1533 y entregada a Hernando de Elgueta, corregidor de la ciudad.

 El erudito historiador Hugo Leicht escribió por la década de 1930 que este documento estaba en el volumen intitulado No. 3. Libro de reales Cédulas de la Nobilísima Ciudad de Puebla año de 1645, del Archivo General Municipal de Puebla. En octubre de 1956 el Ayuntamiento aprobó la iniciativa  para colocar en el salón de cabildo la Real Cédula de 1532, por ser la que dio titulo a esta población. Se mantuvo en ese recinto hasta junio de 1999, cuando a consecuencia de un sismo de alta intensidad, se retiró junto con la real Provisión de 1538 y se guardó en una caja fuerte de la Tesorería Municipal. Actualmente permanece en el Archivo Histórico Municipal, expedida a nombre del rey Carlos I de España y V de Alemania y de su madre doña Juana, textualmente dice:
1ro. Ciudad de los Ángeles
Cédula Real de la Reina Gobernadora
Que otorga título a la nueva población
Dada en Medina del Campo el 20 de
marzo de 1532.

TEXTO DEL TÍTULO DE LA CIUDAD
La Reyna... Por cuanto los nuestros oidores de la nuestra Audiencia y Chancillería Real de la Nueva España han poblado de cristianos españoles un pueblo, que se dice Puebla de los Ángeles que es entre Cholula y Tlaxcala, por ende, por la voluntad que el Emperador mi Señor y yo tenemos, que el dicho pueblo se ennoblezca y aumente, y otros se animen a vivir en él, es nuestra merced e voluntad, que aquí en adelante se llame e intitule ciudad de los Ángeles, y mandamos a los vecinos y personas que al presente viven en la dicha ciudad y de los de aquí en adelante fueren a vivir a ella, no paguen alcabala ni pecho por término de treinta años primeros siguientes, que corran y se cuenten desde el día de la fecha de ésta mi Cédula en adelante.
Yo la Reyna.
Por mandato de su Majestad. Juan de Sámano

2do.
Puebla de Zaragoza
Decreto del Presidente Benito Juárez que asigna nuevo nombre a la Ciudad Dado en palacio nacional, en México el 11 de Septiembre de 1862

TEXTO DEL DECRETO
El ciudadano Benito Juárez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a sus habitantes sabed: Que en uso de las facultades de que me hallo investido, he tenido a bien decretar lo siguiente:
Artículo 1.- Se declara Benemérito de la patria en grado heróico al ciudadano Gral. Ignacio Zaragoza.
2.- Su nombre se inscribirá con letras de oro en el salón de sesiones del Congreso de la Unión.
3.- Se declara que mereció el ascenso al empleo de General de División y se le considerará con tal carácter desde el día 5 de mayo del corriente año, por los eminentes servicios que prestó a la Nación en la guerra contra el invasor extranjero, principalmente por el triunfo obtenido contra él en el día mencionado.
4.- Como muestra de reconocimiento nacional, se dotan a la hija de este ilustre ciudadano la cantidad de 100 mil pesos, que se le entregarán en bienes nacionalizados y, mientras esto no se efectúe, se le asigna una pensión anual de 6 mil pesos, cuyo pago se verificará en la ciudad de México, en la misma proporción que los concemientes a la guarnición de la Plaza, en cuyo presupuesto quedará comprendido.
5.- En los mismos términos se satisfará a la señora madre del General una pensión vitalicia de tres mil pesos anuales y a las señoras sus hennanas, pensiones de la misma clase, que, unidas sumen nes mil pesos anuales.
6.- Desde la publicación de este decreto la ciudad de Puebla llevará el nombre de Puebla de Zaragoza.
7.- El ayuntamiento de la capital dictará las providencias que sean de su resorte para las calles de la Acequia donde vivió el General y la reciente abierta en el ex convento de la Profesa, se llamen en lo sucesivo de Zaragoza la primera y cinco de mayo, la segunda.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.
Dado en el Palacio de Gobierno Nacional, en México, a 11 de septiembre de 1862.
Benito Juárez
c.c. Al C. IGNACIO MEJÍA Gobernador y comandante Militar del E.L. y S: de Puebla.
Al ciudadano Juan Antonio de la Fuente, Ministro de Relaciones Exteriores y Gobernación

3ro. Heróica Puebla de Zaragoza
Decreto del H. Congreso del Estado Libre y soberano del Estado de Puebla
Por el cual en lo sucesivo será llamada la Capital del Estado
Heróica Puebla de Zaragoza a la ciudad de Puebla
Al margen un sello con el escudo nacional que dice: Estados Unidos Mexicanos. Estado Libre y Soberano de Puebla, Puebla. Secretaría general
Carlos I. Betancourt, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Puebla, a los habitantes del mismo sabed:
Que por la Secretaría del H. Congreso del Estado se me ha dirigido el siguiente:
DECRETO
El H. XXXVII Congreso Constitucional del Estado Libre y Soberano de Puebla.
Decreta
Artículo 1° - La Capital del Estado de Puebla será llamada en lo sucesivo “Heróica Puebla de Zaragoza”.
Artículo 2° - El citado nombre deberá ser usado en los sellos municipales y al fechar toda la documentación oficial que sea expedida por los Poderes de la capital.
Artículo 3° - Con inserción de este dictamen hágase del conocimiento del Poder Ejecutivo.
Artículo 4° - El C. Jefe del Departamento Ejecutivo se servirá promulgar y ordenar la publicación de este decreto en el “Periódico Oficial” del Estado, para que surta sus efectos desde luego.
Dado en el Palacio del Departamento Legislativo, en Puebla de Zaragoza a los veintiete días del mes de julio de mil novecientos cincuenta.
Abelardo E. Bonilla, D:P. Rúbrica.- Humberto Vargas Muñiz, D:S. Rúbrica.- Agustín Ojeda Martínez, D:S.- Rúbrica.
Por lo tanto, mando se imprima, publique y circule para los efectos. Palacio del Departamento Ejecutivo, en Puebla de Zaragoza a los cuatro días del mes de agosto de mil novecientos cincuenta.
El Gobernador Constitucional del Estado
Ing. Carlos I. Betancourt.- Rúbrica.
El Secretario de Gobiemo
Lic. José Narvaez Cano.- Rúbrica
Publicado en el Periódico Oficial
Tomo CLXV, Num. 10
Puebla de Z. viernes 4 de agosto de 1950.



De la Puebla de otros días
El Colegio del Estado en 1849

Miguel Marín Hirshmann*

No cabe duda que el Colegio del Estado, antes del Espíritu Santo, luego Carolino y hoy Universidad de Puebla, fundado por los jesuitas en 1578 con el apoyo económico del Ayuntamiento y vecinos de la ciudad y con los generosos donativos del buen caballero don Melchor de Covarrubias, colegio que llegó a alcanzar tan alta nombradía en toda la Nueva España y aun fuera de ella, y que tuvo alumnos y profesores tan ilustrados como don Carlos de Sigüenza y Góngora, el sabio mexicano más destacado del siglo XVII, o los humanistas jesuíticos del siglo XVIII, tales como Clavijero, Landívar, Alegre, Cavo, etcétera, entró en decadencia desde que aquellos cultos sacerdotes fueron injustamente expulsados en 1767 en virtud de la orden dictada por el rey Carlos III; influenciado por los enemigos de la orden, entonces muy poderosos en Europa y de los que algunos ocupaban, como Pombal, Choisseul y el conde Aranda, ministerios en las cortes de Portugal, Francia y España, respectivamente, y otros como Voltaire y varios de los llamados Enciclopedistas, que gozaban de gran prestigio entre los intelectuales de la época.
Y esa decadencia duró alrededor de un siglo, hasta que ya por los setentas del pasado el gobierno de Puebla le proporcionó ayuda económica, y puso en la dirección y en las cátedras a hombres tan competentes como el ingeniero don Pedro Sentíes, el licenciado don Miguel Serrano, el licenciado don Carlos Báez, el ingeniero don Fernando Ferrari, don Miguel Bernal, don Félix Béistegui, después su hijo don Francisco y a fines del siglo y principios del actual —XX—, entre otros, al licenciado don Rafael Isunza y don Manuel Lobato.
Ya he hablado, al ocuparme del gobernador don Juan Mújica y Osorio y de su secretario, el competente don José María Fernández Mantecón —Fernanditos— como se le decía del completo y documentado informe sobre la situación del estado que redactó y rindió el último al Congreso, necesitando su lectura, ya que es todo un libro, los días 1°, 2° y 3° del mes de octubre de 1849. A reserva de que vuelva a ocuparme de este documento en que no sólo se informa de los esfuerzos de un gobierno progresista y patriótico para sacar al estado del marasmo en que lo había dejado la prolongada ocupación del ejército invasor norteamericano, sino de proyectos grandiosos que revelan en el señor Fernández Mantecón capacidades de verdadero estadista, y que nos confirman la versión popular de la época en que él era el cerebro del honrado comerciante y también progresista y generoso gobernante don Juan Mújica y Osorio, voy a referirme ahora a las noticias que contiene el mismo informe acerca de los dos ilustres colegios, fuente de toda cultura en Puebla, a través de su ya larga vida de más de cuatro centurias, el Colegio del Estado y el Seminario Conciliar Palafoxiano.
Comencemos por el primero, cuya decadencia se hace patente en ese informe. No contaba sino con ciento once alumnos, de los cuales veintinueve eran internos, de ellos diecinueve pensionistas y diez de merced; setenta y seis externos y seis designados con el pintoresco nombre de berrendos, los cuales también estaban asilados en el colegio donde prestaban algunos servicios al establecimiento y se alimentaban con los relieves o sobras de la mesa de los internos, que no han de haber sido ni muy abundantes ni muy sustanciosos, ya que los pupilajes desde el famoso del maestro Cabra, del que nos habla Quevedo, hasta fechas recientes han sido afamados por la parquedad de sus platillos. Y vaya en confirmación una anécdota que se contaba en Puebla por la época del informe a que me refiero, si no es que antes. Alguna vez el señor Obispo se dignó asistir a los exámenes del Seminario, y hasta interrogar a los examinandos. ¿Con qué se administra el sacramento del bautismo?, preguntó. Con agua que se derrama en la cabeza del bautizado, contestó prontamente el alumno. Y no podría utilizarse algún otro líquido, a falta de aquélla, por ejemplo, caldo Tal vez... en algunos casos ¿No estará usted cometiendo un grave error. Pues, ilustrísimo Señor, habrá que distinguir, debe bautizarse con sólo agua, y claro es que si el caldo de que se dispone procede de la cocina del Palacio Episcopal y es el sustancioso que sirven a Su Señoría, no podría utilizarse para el Santo Sacramento; pero si el caldo es el que tomamos los seminaristas en nuestro diario yantar, yo creo que no habrá inconveniente para utilizarlo... El señor Obispo sonrió, y probablemente dio la razón al estudiante.
Pero volvamos a nuestro querido Colegio del Estado: contaba entonces con los cursos de Gramática, Filosofía, Idiomas, Jurisprudencia y Medicina. Se impartían las cátedras de Etimología Castellana y Latina, sirviendo de texto las obras de don Pablo Ballet y don Juan Uriarte, y Sintaxis y Prosodia Castellana y Latina por los mismos autores. Eran los dos profesores encargados de impartir estas enseñanzas con una retribución cada uno de 300 pesos anuales, y comprendiendo cada clase una duración de hora y media en la mañana y hora y media en la tarde. En el curso de Filosofía se estudiaba por tres horas al día la Ideología, por Varela; Lógica y Metafísica por Altieri, Moral por Parra, los elementos de Matemáticas por Vallejo y Física por Altieri; la Cosmografía por Letronne, la Geografía por Almonte; Cronología por Parra y Economía Política por Destutt de Tracy. Estos dos últimos cursos se hacían también en tres horas diarias, y los tres catedráticos de Filosofía recibían, cada uno, como retribución 200 pesos al año.
De los autores mencionados sólo conozco el texto de Geografía escrito por el general don Juan Nepomuceno Almonte, el después connotado personaje conservador, hijo del gran Morelos y regente y mariscal del Imperio. Era un hombre culto, que había sido digno ministro de México en los Estados Unidos y que había permanecido en Europa por algún tiempo. Su libro es verdaderamente meritorio y completo para su época.
En la carrera de Jurisprudencia sólo se estudiaban las materias siguientes: en el primer curso, Derecho Natural y de Gentes, por Heineccio; segundo curso, Derecho Humano, por Heineccio; Público por Fritott y Principios de Legislación por Filangieri; en el tercer curso, Derecho Patrio por don Juan Sala, y en el cuarto curso Derecho Canónico por Selvagio. Cada uno de estos cursos se desarrollaba en dos clases diarias de una hora cada una, en la mañana y en la tarde, y la retribución de los maestros era de 250 pesos, con excepción del catedrático de Derecho Canónico, que percibía 300 pesos.
En el curso de Idiomas sólo se enseñaba el francés, pero en el año del informe la clase estaba vacante por falta de maestro que se encargase de ella.
En la facultad de Medicina se impartían las siguientes clases: primera, Química e historia natural, por Julio Fontenelle Richard; segunda, Farmacia, por Chevalier y P. Idt.; tercera, Anatomía general y descriptiva, por Bayle; cuarta, Botánica, por Bustamante y Wildenove; quinta, Fisiología e higiene por Magencia Legonas; sexta, Patología y clínica externa, por Boche Sanson Javernier; séptima, Operaciones, partos, enfermedades de mujeres recién paridas y niños recién nacidos, por Malgam, Masquer y Capuron; octava, Patología y clínica interna, por Andral Martínez; novena, Materia médica y medicina legal, por Baubier Briand. Los catedráticos de Medicina percibían sueldos que iban de 400 a 600 pesos, que cobraba sólo el catedrático de Anatomía general.
El rector y el regente de estudios, que lo era por entonces el señor licenciado Joaquín María del Castillo Quintero, buen abogado y literato, recibía como retribución 800 pesos anuales, el vicerrector 300, el segundo vicerrector 100. La Secretaría del Colegio tenía sólo asignados 25 pesos anuales para gastos, y los empleados inferiores, con excepción del cocinero que atendía sus menesteres por iguala, recibían sueldos cortos, el portero 144 pesos anuales; el refitolero que atendía el comedor 100 pesos, el barrendero 30 y dos criados, uno con 108 pesos y con cincuenta el otro. Suponemos que estos servidores vivían en el Colegio y allí recibían sus alimentos.
El Colegio se sostenía con las rentas de algunas casas y huertas en las orillas de la ciudad y en Amozoc, algunos capitales impuestos y las cátedras de Medicina con impuestos a la harina y con los productos de las loterías pequeñas de San Felipe y de San Pedro, todo lo cual no ascendía a más de ocho mil pesos anuales.



¿El doble México se resquebraja?

Andrés Barreda*

Desde hace poco más de 30 años México ha sido disciplinado para que todo en él se mueva dentro de dos esferas de realidades separadas, intocables entre sí.
El México descampesinizado o indígena, sin un mercado interno sano, desempleado y lleno de trabajo informal, emigrante, ambientalmente devastado y de consumidores indefensos. El México de las mujeres abusadas, violadas, discriminadas y asesinadas masivamente. El México empobrecido y extorsionado por la alta clase político-empresarial, así como por el crimen organizado y uniformado. El México engañado por los poderosos, marginado y reprimido cada vez que protesta, que es secuestrado, asesinado, masacrado y criminalizado, linchado por los medios, difamado y sin voz, defraudado electoralmente, indignado y colérico, cada vez con menos derechos constitucionales y aterrorizado por la barbarie y destrucción de sus comunidades.
Junto a ese México existe otro supuestamente emprendedor y triunfador, minoritario, arrogante y racista, que vive en el éter de la Inversión Extranjera Directa. Es un México of shore que especula y recibe inversiones en sus parques industriales, ranchos de agroexportación y esclavitud o en mega centros comerciales y turísticos. Todos paraísos de desregulación del trabajo, el medio ambiente y el consumo, de los privilegios y la corrupción, que comete todo tipo de crímenes y acuerdos secretos entre narcos y autoridades. En él sólo se habla de teoría económica o de gobernanza cuando suben las protestas o las recomendaciones de los organismos internacionales de derechos humanos. Es el México que recibe a Donald Trump de rodillas para suplicarle mantenga en pie el TLCAN —Tratado de Libre Comercio de América del Norte—. Es el México que le ha declarado la guerra a lo que aún resta de la educación pública.
Lo normal es que estos dos Méxicos no se toquen entre sí. Cuando la red de autoridades y criminales que masacran a los estudiantes de Ayotzinapa se mantiene impávida mientras la gente se moviliza y protesta como nunca. Las organizaciones de los derechos humanos, incluso la CIDH —Comisión Interamericana de Derechos Humanos—, exigen justicia pero los poderosos en su impunidad le recomiendan a los padres de los asesinados superar su trauma. Crueles y cínicos saben que gracias a ello afluyen más inversiones externas.
Por ello se encienden cuando el pueblo organizado aprende a tocar sus más profundos intereses. ¿Cómo?… si en los centros altamente automatizados donde se valoriza el valor rara vez algo escapa fuera de su control.
Desde hace un par de años la movilización magisterial de Michoacán ha parado en varias ocasiones los trenes del corredor industrial Lázaro Cárdenas-Nuevo Laredo e interrumpido momentáneamente el intenso flujo de contenedores intermodales. No son la única organización social que lo hace en el país y entre enero y febrero de este año han actuado de forma intermitente en Morelia, Pátzcuaro, Yurécuaro, Calzonzin, Uruapan, Maravatío, Múgica y Lázaro Cárdenas. Las autoridades detuvieron y golpearon a numerosos maestros, pero no lograron restablecer los flujos de sus fábricas just in time.
El corredor Lázaro Cárdenas-Nuevo Laredo —mancuerna del corredor carretero Manzanillo-Nuevo Laredo— fue concesionado desde 1996 a la firma Kansas City Southern. Es uno de los flujos intermodales más importantes de Norteamérica, por la excepcional profundidad del puerto Lázaro Cárdenas que ofrece una alta capacidad para recibir buques de cargas descomunales. Esta ruta se ha convertido en la puerta de entrada y salida no sólo de la industria del estado de México, de todo el Bajío ensamblador, maquilador y exportador automotriz, de Saltillo también automotriz y de Monterrey, sino también del mismo estado de Texas. Ferromex, hace uso de las vías para transportar mercancías hacia sus propias redes en el centro de México.
Estos ferrocarriles fueron privatizados y desnacionalizados en 1996 con la complicidad del sindicato ferrocarrilero. Los compradores exigieron que las infraestructuras sirvieran sólo para trasladar minerales, automóviles, conteiners —y veladamente transmigrantes—, no para el traslado de pasajeros. El líder ferrocarrilero Víctor Flores —pasando por encima de los derechos constitucionales— se ufana de que en su sindicato él abolió para siempre el derecho a la huelga.
Las dos empresas ferrocarrileras mencionadas, siete grandes armadoras automotrices —General Motors, Ford, Honda, Fiat Chrysler, KIA, VW y otra más—, las maquiladoras del Bajío y otras del estado de México y la región de Atlacomulco, se vieron afectadas por las movilizaciones magisteriales con paros industriales, retrasos y perdidas en sus fábricas globales. Todos son negocios que a finales de 2017 estaban a la alza.
Los maestros, el sindicato minero de Lázaro Cárdenas y los habitantes de la región buscaban pago de salarios y bonos del magisterio de 2017, visibilizar la precariedad y exclusión que viven las comunidades, así como obligar a las autoridades a que los escuchen y se sienten a negociar con ellos.
El magisterio busca una negociación política real, como todas las organizaciones sociales marginadas que bloquean calles y carreteras en el país. Las protestas llegan en el momento de la restructuración del TLCAN. El corredor ferroviario podría ser un punto importante de la negociación. Cederle a Trump en ese regateo más del salario de los mexicanos o del medio ambiente no es nada; cederle a las empresas americanas nuevas tajadas de sus propias ganancias… podría ser posible. Pero embarcados como estamos en la empresa histórica de americanizarnos con socios que deprecian racistamente no a las élites nacionales sino al pueblo de México, concederle al país que dicha pesadilla está agrietada, eso sí resulta inaceptable. De ahí la saña con que reprimen a los maestros y atacan a quienes piensan diferente a ellos.

* Facultad de Economía, UNAM. Publicado originalmente en el periódico La Jornada el 3 marzo de 2018.



Tlaxcala
El glifo del año y su presencia en los murales de Cacaxtla

Rosalba Delgadillo Torres

Los pueblos del México antiguo no contaron con una escritura fonética como la que tenemos ahora, donde un símbolo o letra representa un sonido y, la unión de éstos, las palabras de los nombres de las cosas del mundo que nos rodea. Por esta razón, las culturas prehispánicas recurrieron  primeramente a una escritura de tipo realista y surrealista es decir, dibujaron escenas de caza o de ceremonias religiosas bastante descriptivas, hasta que poco a poco llegaron a un punto de abstracción que les permitió desarrollar una escritura ideográfica, donde solamente al pintar un símbolo o jeroglífico podían representar un lugar, un nombre, una fecha o bien, un evento completo.
Estas representaciones permitieron transmitir la memoria social de los acontecimientos importantes, las tradiciones, los complicados rituales religiosos y un código de numeración con el que pudieron llevar la cuenta de los días, los meses y los años, hasta llegar a establecer los calendarios. Algunas culturas desarrollaron su propio sistema de escritura el cual llegaron a compartir con otros grupos, debido al comercio o las conquistas culturales; también las técnicas y los materiales que emplearon fueron muy diferentes a través de los siglos, sin embargo únicamente pocos miembros de la sociedad tenían el privilegio de conocerlos.
En la zona arqueológica de Cacaxtla, famosa por su bellos y simbólicos murales, encontramos en ellos diferentes tipos de jeroglifos. Éstos pueden corresponder principalmente a fechas, nombres de deidades, de personas o de lugares y muchos otros, a acontecimientos sin embargo, la mayoría aun siguen sin ser interpretados.
Un glifo que ha sido identificado como el correspondiente al del año el cual lo observamos en dos ocasiones en el llamado Mural de la Batalla, mural que narra un sacrificio colectivo. Este elemento se encuentra en la parte posterior del tocado en un personaje y que describiremos.
En el costado oriente del mural, tenemos a un guerrero pintado de color negro siendo muy posible que se llame Tres-Asta de Venado pues aparece a la altura de su rostro este glifo, además se observa como apéndice lo que hemos identificado como una representación muy simplificada de Tlaloc, dios de la lluvia. Lleva el cabello muy largo, viendo como un mechón llega hasta la rodilla. En su mano izquierda sostiene un escudo de plumas o chimalliy en su mano derecha lleva un atlatl o lanza dardos lista para ser usada, esta arma era muy efectiva pues era lanzada con gran fuerza. Una segunda representación de Tlaloc la vemos en la parte central del cinturón. Además decoran su taparrabo o maxtlatl una línea de glifos que simbolizan el corazón sangrante o sacrificio humano. Los pies fueron substituidos por patas de un animal de grandes garras.
En el costado poniente del mural tenemos probablemente al mismo guerrero de color negro con el glifo de Tlaloc a la altura de su cara. En esta ocasión el glifo Tres-Asta de Venado esta a su espalda. En esta ocasión tenemos oportunidad de ver su abundante y larga cabellera, la cual se extiende hasta el piso. En su mano izquierda sostiene el chimalliy en su mano derecha, apuntando nuevamente al personaje principal lleva una lanza. También podemos apreciar varios abanicos de papel. Otra vez vemos la línea de glifos de corazones sangrantes. Los pies ahora si fueron dibujados de manera anatómica.
En la terraza 3 Sub-Oriente se localizó de manera accidental, al trabajar el terreno con un tractor, una escultura de piedra que igualmente lleva como tocado el glifo del año. El personaje tiene además un collar de placas ovaladas, orejeras circulares y, en la parte inferior un fuste, lo que permitía que la pieza estuviera en posición vertical.
Este glifo aparece desde la cultura olmeca identificado en una escultura de Tres Zapotes, estado de Veracruz, para antes del 800 antes de Cristo, siendo esta su representación más temprana, que dio origen a muchas variantes en su representación en diferentes culturas mesoamericanas, pero el glifo de Cacaxtla es semejante a uno que se localizó en una escultura de origen zapoteca, en Oaxaca y en un relieve tolteca encontrado en Tula, estado de Hidalgo.



Abraham Paredes

en las cosas humanas hay que tomar partido contra las injusticias

Le expresó el fotógrafo poblano Abraham  Paredes, a nuestra compañera Alicia Xochitl,  en una entrevista hace muchos años. Abraham es un fotoperiodista, rápido como la luz y va en su busca, la encuentra en la textura que dan los sentimientos en los rostros y cuerpos de las gentes,  en  el blanco y negro subrayado en la infinita gama de los grises que nos da  la  arquitectura, las plantas, el paisaje, y con los ojos dispara.
Y… así, las páginas de la revista bulevar mostraron su talento desde su fundación y continúan expresando al hombre que  a partir de niño y un regalo de una camarita cuadrada supo que le gustaba y qué sería de grande, por cierto, pocos tienen  la fortuna de saber a temprana edad su futuro y luchar por ello.
El inmenso archivo fotográfico que Abraham tiene de su obra, más de 50 años, es la crónica en imágenes de mujeres y hombres  de una ciudad narrada en  las vidas cotidianas de sus acciones sociales, deportivas, culturales, sus fiestas, sus bailes, sus luchas,  injusticias y represiones. Convertidas por Abraham en una necesidad como periodista, de retratar los acontecimientos diarios de Puebla.
La revista bulevar es afortunada como medio, de contar con Abraham entre sus amigos y más queridos colaboradores, fotógrafo de oficio y arte desde su fundación. La revista hoy como en casi todos sus números, publica sus fotos rindiéndole un homenaje y dándole un abrazo a nuestro compañero Abraham Paredes.

*A. Xochitl Olvera Rosas Expresiones vivas en reflejo de plata, entrevista a Abraham Paredes, revista bulevar Año VI Núm. 6-7 junio/Julio de 1995, pág. 8.



Juan García Carrillo, maestro locero en 1593 fue dueño de un obraje—obrador, taller—, en la calle Tepetlapa, posteriormente  la calle frente a la iglesia de La Luz se llamó de Carrillo, hoy Av. Juan de Palafox y Mendoza, en esa calle entre los barrios de indios fundadores y constructores de Puebla:  Analco y El Alto se asentaron alfareros, es posible que fueran oficiales indios herederos de la hermosa cerámica cholulteca,  que cronológicamente se puede seguir de una larga historia artística, de la que hay piezas de más de 500 años antes de la era cristiana.
Decimos esto porque Cholula fue crisol en el Postclásico Tardío, años antes de la conquista, produciendo la más famosa cerámica de Mesoamérica y un legado así, no se olvida en pocos años. Si bien la loza del obraje del maestro García Carrillo, seguramente español, fue blanca. Y la loza del barrio de La Luz fue roja y negra, de grandes cazuelas moleras de campana o media campana, para el chocolate picheles, recipientes, vasos, jarros, torteras, matronas, cántaros, candeleros y toritos y la loza funeraria, etc.
Después de la conquista la cerámica prehispánica sobrevive en piezas de uso común como las del barrio de La  Luz para la vida diaria, la del ritual desaparece  con excepción del sahumerio y del brasero litúrgico y se asimila la técnica europea, con el uso del torno y el horno el esmaltado y vidriado. La tradición ceramista medieval en el siglo XVI llegó primeramente a Cholula.
Podemos decir que la rica y famosa  cocina poblana se mestizó e inventó sobre la loza de La Luz que además,  en el siglo XIX se llevaba a Veracruz, Guerrero, tabasco y el centro de México  donde fue  su mercado desde la época prehispánica. Ya en  el tiempo  colonial la cerámica mayólica tipo San Luis azul-blanco y el San Luis polícromo se desarrolla completamente desde el s. XVII, llamándose Talavera de Puebla.
Viejas tradiciones culturales y civilizatorias que unidas y en continuidad, hacen posible un arte culinario de excelencia como el poblano, servido y degustado en  hermosas vajillas de talavera   en suntuosas casonas poblanas y en vajillas utilitarias rojas y vidriadas de poblanos y no poblanos comunes y corrientes.
 Dejar que el esfuerzo del olvido desaparezca los últimos obrajes y el trabajo secular de la forja en arcilla del Barrio de La Luz, les dolerá a los hombres de hoy y de mañana y seremos recriminados por nuestra indolencia y pasividad, pero sobre todo prevaricaremos el arte que da razón de nuestra identidad.
Esto escribimos como editorial en el mes de junio de 1993. La historia de la loza colorada y negra del Barrio de La Luz desapareció, era tiempo de Manuel Bartlett Díaz como gobernador. Se puede caminar por la vieja calle de Carrillo y ver que no quedó nada, absolutamente nada trascendente. Son los tiempos del neoliberalismo dictados desde la voracidad extranjera.